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Nueva Ley de autónomos 2017: Las claves

Finalmente, ayer día 25 de octubre, vio la luz la tan esperada “Nueva Ley de Autónomos” que, tras su publicación en el BOE ha entrado en vigor. Un total de ocho títulos, siete disposiciones adicionales, una disposición derogatoria y trece disposiciones finales articulan la nueva Ley que supone un auténtico revulsivo para los nuevos autónomos que llevan tiempo esperando este incentivo para darse de alta y emprender su nuevo proyecto empresarial.

Esta nueva Ley ofrece un amplio abanico de novedades que van desde importantes medidas que realmente suponen una ayuda al nuevo emprendedor hasta otras que, aunque inicialmente atractivas, tras ser analizadas en detalle, concluimos que claramente se quedan a medio camino respecto a lo deseable para este importante colectivo.

Destacamos los aspectos que más relevantes que pueden ayudar a los nuevos autónomos:

En primer lugar tenemos la ampliación de la llamada “tarifa plana” que pasa a tener una duración de 12 meses (frente a los 6 actuales) sin perjuicio de la aplicación de unas bonificación / reducciones en los siguientes 12 meses. Esta medida supone una verdadera ayuda al arranque de la actividad de este colectivo ya que, supone un importante ahorro para el trabajador en el momento en el que se concentra la mayor parte de la inversión inicial sin que, probablemente, sus ingresos hayan despegado al nivel necesario. Recordemos que esta reducción de la cuota que el trabajador autónomo paga no se traduce en una disminución de la base de cotización (base de cálculo para sus futuras prestaciones).

Complementariamente a esta primera importante medida, el nuevo autónomo tendrá mucha más flexibilidad a la hora de poder cambiar parámetros que inciden directamente en la cuota a pagar, como por ejemplo, la fijación de la base de cotización que pasa a poder modificarse cuatro veces al año (frente las dos veces de la anterior ley). Esta mayor flexibilidad permitirá al autónomo adecuar su gasto ante una inesperada caída de sus ingresos.

En la misma dirección, y teniendo en cuenta el actual contexto en distintos países de la UE en los que se desarrollan distintas normativas conocidas como “leyes de segunda oportunidad” mediante las que se apoya con distintos instrumentos al emprendedor que ha sufrido un primer fracaso empresarial, esta nueva Ley introduce la posibilidad de poder volver a disfrutar de la tarifa plana cuando hayan pasado tan sólo dos años y no cinco como ocurría en la anterior Ley.

Por el contrario, otras medidas como la necesaria regulación de los gastos que el trabajador autónomo puede declarar como deducibles tiene un resultado agridulce: por un lado se aporta luz al importante capítulo de gastos que son las comidas en restaurantes solucionando este punto aceptando estos como deducibles, dentro de los límites de la normativa del IRPF, siempre y cuando se acredite el pago mediante medios electrónicos.

Sin embargo, como hemos citado, lo relativo a otros gastos como el capítulo de suministros (luz, gas, agua, teléfono,..) decepciona ya que, si bien, la nueva Ley permite declarar como deducible un 30% de estos, este importe hay que rebajarlo a la parte proporcional del piso que esté adscrito a la actividad económica del autónomo, generalmente un 20%. Por tanto, por ejemplo en este caso, estaríamos hablando de tan sólo un 6% (el 20% del 30%).

Otras medidas, igualmente importantes, son las siguientes:

Reducción del importe del recargo por impago de cuotas (pasando el 20% al 10%) siempre y cuando, éste se realice dentro del plazo del mes siguiente a la finalización de la fecha límite de pago.

La cuota que debe pagar el autónomo pasa a calcularse proporcionalmente al número de días que éste haya estado dado de alta en el mes (el lugar de pagar el mes entero al margen del número de días efectivos que haya estado de alta).

El trabajador autónomo tiene la posibilidad de darse de baja y posterior alta hasta un total de 3 veces al año.

Por otro lado, el trabajador autónomo que contrate indefinidamente a un familiar de hasta 2º grado de consanguineidad o afinidad tendrá derecho a una bonificación del 100% de las contingencias comunes (lo que significa que pagará una cuota de 80€ aproximadamente) durante un periodo de 12 meses, siempre y cuando, mantenga el nivel de empleo durante 6 meses y no haya realizado extinciones por causas objetivos o disciplinarias declaradas judicialmente improcedentes.

Finalmente, en cuanto a la entrada de vigor de estas medidas, indicar que, si bien la mayoría de éstas lo hace desde la publicación de la Ley en el BOE, para las más importantes hay que esperar al 01 de enero de 2018.

En definitiva podemos decir que este importante colectivo, históricamente castigado por unas injustas leyes fiscales y una injusta normativa en materia de seguridad social, afronta el arranque del próximo ejercicio 2018 con una importante mejoría en términos de reducción de gastos así como de mejora en flexibilidad que permite mirar el futuro con algo más de optimismo.

Claro está que, si bien se celebra la llegada de estas importantes medidas, el pensamiento generalizado dentro del sector es que estos cambios deben marcar inicio de un cambio liberalizador más profundo que convierta el trabajo por cuenta propia en una atractiva alternativa que permita funcionar a este colectivo como un verdadero motor de la economía.

EQUIPO LABORAL-PRIDECONSULTORES

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